Cadaqués, aroma a mar

Cadaques mar

Soy un enamorado de la Costa Brava, sin remedio, sin posibilidad de escape, aunque quizás también podría ampliar mi pasión a toda la provincia de Girona. Encantadora como ninguna, fresca y alegre en su costa, cálida y acogedora en su interior, Girona ofrece a quien quiera visitarla todo un cuadro de paisajes variados que van desde las magníficas playas de Tossa de Mar o Lloret de Mar, hasta las recogidas calas de Begur, o el ambiente medieval de pueblos como Pals o Peratallada, al aire marinero y festivo de Cadaqués.

Ésta última es una de las localidades de las que guardo mejor recuerdo en mi paso por la provincia catalana. En un rincón de España, en su parte más oriental, escondida tras las montañas del Parque Natural del Cabo de Creus, ya casi a pocos kms. del límite con Francia, se encuentra esta ciudad que tantos recuerdos guarda de antiguos artistas como Dalí o Picasso.

Sí, en el pasado Cadaqués fue lugar de reunión de personajes que supieron darle un vuelco al mundo con su arte, que rompieron estéticas y dieron una impronta propia al mundo. Dalí, Picasso, Chagall, Marcel Duchamp o Klein pasaron por aquí, quizás inspirados por ese mismo espíritu que parece imprimir Cadaqués. El de estar aparte de todos, el de regirse por su propio tiempo allá donde sólo el mar y las montañas que la delimitan parecen posar su mano.

La llegada es un poco complicada pues hay que hacerla atravesando el Parque Natural del Cabo de Creus, por una carretera que no es demasiado buena y que tiene demasiadas curvas para mi gusto. Eso sí, no cometáis el error que yo cometí de entrar con el coche hasta el mismo centro histórico.

Allí, es fácil atascarse en la carretera que bordea el mar. Carretera por llamarla de algún modo, dada su extrema estrechez. Y es que por ella apenas caben dos coches a la vez y no hay apenas límite que la separe, en alto, del mar, que rompe junto a ella.

Os aconsejo, por ello, que aparquéis en el aparcamiento que hay en las afueras de Cadaqués, justo antes de entrar a la ciudad, y que desde allí bajéis andando. No es mucho, no os asustéis, pero el paseo bien merecerá la pena, bajando con la mirada puesta en el mar y con el pueblo, blanco y reluciente, separando el interior de las azules aguas del Mediterráneo.

Cadaques calle

Las calles de Cadaqués son ciertamente pendientes, pero deberéis bajar hasta el mismo puerto. Allí se sitúan los mejores sitios donde comer algo, mientras disfrutáis de las vistas. Allí podréis tomar el tan conocido suquet de pescado o un arroz a la cazuela, y si os gusta el vino, tomar un vinito denominación de origen de Ampurdán Costa Brava.

Una vez repuestas las fuerzas, comenzad la visita de la ciudad, comenzando por el punto turístico que más fama le ha dado, la Casa Museo de Dalí, frente a la bahía de Port Lligat, una cala donde Salvador Dalí vivió durante un tiempo.

También imponente en su estampa es la iglesia de Santa María que tiene en su interior un precioso retablo barroco. Otra visita que podéis hacer es la del Museo Perrot Moore con obras gráficas europeas, o la Casa Serinyena, de estilo modernista.

Fotos vía: visitcadaques

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Categorias: Costa Brava

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